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miércoles, 29 de agosto de 2007

Jugando con nuestros fantasmas, tocándonos las narices

Cuando oímos hablar de un miembro fantasma pensamos inmediatamente en alguien que, a pesar, de haber perdido un brazo o una pierna, la sigue sintiendo como suya (más información en una entrada anterior). Durante mucho tiempo se pensó que una persona con todos sus miembros intactos no podría sentir estas alteraciones, pero el neurólogo V. S. Ramachandran, con un par de sencillos experimentos demostró que cualquiera podía alterar la representación de su cuerpo en su mente llegando a sentir que su nariz mide un metro o que una mano de goma forma parte de su cuerpo. Por suerte, para realizar estos experimentos no se necesita ningún instrumento sofisticado, simplemente la ayuda de un par de amigos, así que veamos como llevarlos a cabo.



El experimento se basa en que, a pesar de lo que nuestra intuición nos asegura, la representación que tenemos de nuestro cuerpo en nuestra mente se puede alterar fácilmente. La descripción original de los tres experimentos se encuentra en la trascripción de una conferencia impartida por el investigador y en el magnífico libro "Fantasmas en el cerebro".



Para el primer experimento se necesita un sujeto, llamémosle Adrián, y dos ayudantes, Bea y Carlos. Todo lo que Adrián debe hacer es sentarse en una silla con los ojos vendados y Bea se sentará en una segunda silla delante de él. Ambas sillas no deben estar enfrentadas sino una detrás de otra y alineadas en el mismo sentido. A continuación, Carlos, que se situará junto a ambos, debe agarrar la mano derecha de Adrián y hacer que su dedo índice toque la nariz de Bea en una secuencia de golpecitos aleatorios. Al mismo tiempo, Carlos con su mano izquierda debe dar los mismos golpecitos en la nariz de Adrián. Es muy importante que los golpes sigan una secuencia aleatoria, cuando más impredecible sea la secuencia más intensa será la ilusión, y que los toques del dedo de Adrián en la nariz de Bea y del dedo de Carlos en la nariz de Adrián sean simultáneos. Con algo de suerte a los 30 o 40 segundos Adrián sentirá que ,o bien su nariz se ha alargado hasta medir un metro, o que se le ha separado del cuerpo y que se encuentra flotando un metro más allá de su cara. El investigador probó el experimento en 18 individuos y 12 sintieron la extraña distorsión de su cuerpo.
La alucinación se basa en que el cerebro de Adrián está detectando unos golpes en su nariz y, al mismo tiempo, detecta que se está golpeando con su dedo índice una nariz. Si los toques son aleatorios e impredecibles concluye que si le están tocando la nariz y él está tocando una nariz necesariamente ambas narices deben ser la misma y deforma la representación interior que tiene de su cuerpo para que todo siga cuadrando.



Una vez conseguido que una persona sienta la nariz de otro como si fuese suya, el neurólogo decidió ir más allá, concretamente hasta una tienda de artículos de broma, y allí compró una mano de goma. En el segundo experimento se pretende conseguir que el sujeto sienta que esta mano de goma forma parte de su cuerpo. En esta ocasión, además de la mano de goma, se necesita un ayudante y una pared de cartón de 60 x 60 cm. Adrián debe sentarse junto a una mesa y debe situar su mano derecha detrás de la pared vertical de cartón, de forma que no pueda verla. La mano de goma se colocará justo delante del cartón para que quede bien visible frente a Adrián. Todo lo que debe hacer Carlos es golpear suavemente la mano de Adrián y la mano de goma en puntos equivalentes siguiendo una secuencia, que de nuevo debe ser aleatoria. Además es muy importante que Adrián no vea los movimientos de la mano de Carlos oculta tras el cartón. Si hay suerte, a los pocos segundos Adrián comenzará a sentir que la mano de goma forma parte de su propio cuerpo y que Carlos le está golpeando su mano de goma.



En el último experimento Ramachandran decidió probar si era necesario que el elemento que iba a ser integrado en la imagen mental debía, necesariamente, guardar un parecido anatómico con el miembro que se iba a sustituir. Para ello, simplemente, sustituyó la mano de goma del experimento anterior por un zapato y repitió el experimento. Por sorprendente que pueda parecer el resultado fue que el sujeto integró el zapato como parte de su propio cuerpo. Según describe el investigador incluso consiguió hacer sentir al sujeto que la propia mesa formaba parte de su cuerpo cuando escondió la mano del sujeto bajo la mesa y los golpes simultáneos se dieron en la mesa y en la mano.



Sorprende que la imagen mental que tenemos de nuestro cuerpo y que nos ha acompañado de forma estable desde la infancia se pueda alterar tan groseramente con una simple secuencia del golpes. Al parecer, esta imagen corporal es una construcción interna totalmente transitoria actualizada segundo a segundo. A pesar de que conscientemente sabemos que la nariz, el zapato o la mano de goma no pertenecen a nuestro cuerpo el procesamiento inconsciente de la información sensorial que se realiza en nuestra mente nos induce a sentir como propio algo absurdo. Tan sólo resta añadir que mientras preparo una entrada sobre como conseguir hacer a un sujeto sentir que se encuentra fuera de su propio cuerpo con un equipo de realidad virtual y unas cuantas palmaditas quedo a la espera de las noticias de algún lector temerario que quiera compartir sus experiencias.

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jueves, 2 de agosto de 2007

¿Cómo extraer ADN sin salir de la cocina?


El material hereditario está formado por ADN (ácido desoxirribonucleico), una molécula microscópica encerrada en el núcleo de la célula. Se podría pensar que se necesita un equipo valorado en miles de euros para poder detectarlo, pero no es así, todo lo que se necesita lo tenemos a nuestra disposición en cualquier modesta cocina.


Para extraer el ADN se requiere un plátano (aunque también funciona con cesped), sal de mesa, detergente, alcohol frío, un filtro de café, una batidora, agua (mejor si es agua destilada para la plancha) y una cerveza fría. Lo primero que hay que hacer es batir el plátano en una taza de agua (si estuviesen en un laboratorio con bata blanca y no en la cocina de vuestra casa con un delantal la batidora se denominaría homogeneizador). Al batir el plátano lo que conseguimos es romper sus células y así exponemos todas las piezas que las forman, ADN incluido, a lo que les vamos a añadir a continuación.


En una taza mezclar suavemente, sin formar espuma, una cucharada de jabón con una pizca de sal y dos cucharadas de agua. Añadir dos cucharadas del batido de plátano a la mezcla corrosiva que acabamos de preparar, mezclar con una cucharilla y dejar reposar 10 minutos. Durante este paso el jabón estará disolviendo las membranas celulares y liberando el ADN.


Mientras transcurren los 10 minutos hay que abrir la cerveza y verterla en un vaso pre-enfriado en el congelador. A continuación, y sin dar tiempo a que se caliente, debe introducirse en el estómago del investigador. Este paso se suele obviar en los laboratorios profesionales por miedo al que dirán, pero dado que estamos en nuestra cocina podemos obviar esos recelos. Los menores de edad pueden quedar bien servidos con cualquier bebedizo azucarado.


Transcurridos los 10 minutos el ADN "platánico" habrá abandonado su antigua morada celular y flotará libre en el agua. Para deshacernos de todos los restos del plátano que no queremos filtramos la mezcla utilizando el filtro de café. Esto puede tardar entre 5 y 10 minutos y durante este tiempo podemos continuar con el estudio de la coloración del fermentado de cebada.


Para terminar hay que añadir el líquido que hemos filtrado a un tubo transparente con alcohol frío. Si todo ha ido bien el ADN aparecerá como unos hilos blancos flotando en el etanol, lo que técnicamente se conoce como medusa. En este punto reside el meollo de la cuestión, el ADN no es soluble en el alcohol y precipita formando estas hebras. Con una aguja y un poco de paciencia puede usted recoger la molécula fundamental de la vida, el material genético del plátano, lo que hace al plátano ser un plátano y no una oruga, y hacerse un collar con él.


Una receta más detallada, aunque en inglés, se puede encontrar en el sitio web de PBS. Este procedimiento puede parecer sencillo y tosco pero es muy similar a la que se utiliza diariamente en los laboratorios de genética molecular de todo el mundo para extraer el ADN de todo tipo de muestras. Por supuesto en los laboratorios de verdad no utilizan jabón de cocina, ni alcohol de quemar sino productos químicamente puros, pero la idea general y el procedimiento general son idénticos. Si se ha quedado con ganas de continuar con la investigación genética en el futuro tal vez expliquemos como ver el ADN fluorescente metiéndolo en moldes de comida China. Hasta la fecha diviértase explicándoles a sus vecinos y conocidos como conseguir aprehender el secreto de la vida con un plátano y una cerveza.


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